jueves, 17 de julio de 2014

Hace mucho tiempo ya

Hace mucho tiempo ya, cree un blog como parte de una terapia de sanación personal, con el fin de sacar de mi interior, todos aquellos rugidos silenciosos que se agolpaban como un manantial incontenible de ideas, verbos, dolores, angustias, alegrías y hasta ridículas formas de ver el mundo, en una perspectiva bien sui generis.
Asi, el universo marceliano se pobló de cientos de imágenes y las letras se transformaron en mi mejor aliada para ir mucho mas lejos de lo que lograba ir yo misma.
Ese blog, llamado Nadie Me Escribe, era un grito espasmódico de mis disparatadas ideas y el amor que tengo por el verso, la palabra escrita y la poesía de la vida, que no tiene por que rimar, si no con que de brillos, alcanza.
Por muchos años lleve adelante ese blog, poniendo mi alma en simples y poco pretenciosos escritos, y logrando llamar la atención de algunos que me siguieron, porque consideraban que lo que yo escribía, los identificaba.
En algún punto, también trate de convertir todos los escritos del blog en un libro virtual, pero no lo logre. Mis intereses son muchos y de pronto, segmentarlos en capítulos se me complicaba demasiado, hasta el punto de no saber si hacer una edición completa de cada blog, o simplemente apilarlos por temas. Entonces, esos escritos (algunos de muy buena calidad y sin falsa modestia) se quedaron en algún punto del universo virtual, flotando en alguna nube lejana donde nadie más los lograría alcanzar a menos que escribiera palabras complejas como Promaucae o títulos estrambóticos como Sexo en la Cite.
Sin embargo, en algún punto de mi vida, deje de escribir para dedicarme a cosas "mas importantes", para dejar de soñar con ser una escritora, para dejar de creer que la magia existe y puede ser parte de mi vida si me lo propongo.

De verdad, la vida es osca, dura, poco amigable a ratos y uno cree que dedicando sus esfuerzos a construir una fortuna, va a recompensar muchos sacrificios del espiritu. Pero finalmente ahora me encuentro sin trabajo, sin dinero y mi espíritu no ha sido recompensado de ninguna forma, por haber dejado de ser fiel a si mismo.
No voy a culpar a nadie de mi situación, porque no es culpa de nadie, es más, la culpa no viene siquiera al caso, porque vivir y luchar por algunas cosas que uno cree, equivocarse y tratar de enmendar y volver a equivocarse una y mil veces, es parte de vivir aquí y en la quebrada del ají.
Acepto que no soy perfecta, ni siquiera cercana a un buen ejemplo de ser humano, pero tampoco me voy a colgar de una viga, porque no soy. Es absurdo condenarse de ante mano, por haberse equivocado y de buena fe, sin hacerle mal a nadie y sin haberle embarrado el camino a los que vienen detrás de uno, pero a veces, confiar y ser confiada no es la respuesta, porque el mundo sigue siendo un lugar difícil.

En estos años que he ido dejando de escribir, me ha tocado vivir la verdadera soledad del silencio que se mete por todos los poros de la piel, me he encontrado con la poca sensibilidad artística de las personas y la total falta de creatividad, como si copiar y repetir lo hecho antes, fuera simplemente la única forma.
Me he tenido que aprender a decepcionar una y ciento de veces, porque quien menos te imaginas, ataca a mansalva por todo aquello que uno ha trabajado y deja una dolorosa huella de desagravio, egoísmo y falta de solidaridad, que ya no se repone.

Aun así, no siento que la decepción sea lo mas doloroso. Los mas difícil ha sido acallar mi voz interior, sin darle curso, sin dejarla salir para no incomodar y ser incomodada por los impertinentes. Pero finalmente, estar en silencio, no sirve y mucho menos cuando los mediocres atacan en turba.

Así de simple, yo no renunciare a ser, porque siempre he sido la disparatada y divertida Marcela, que escribe sobre todo lo que pasa por su cabeza. Por eso estoy de regreso y sin limites aunque Nadie Me Escribe Ya!!!!!!!!!!!!!


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